ATTIKA CONTIGO Y LOS ANGELES 

El nombre de ángel deriva del latín “ángelus” y del griego “angelo”.

Su significado es: Enviado, Mensajero de Dios. Para los griegos “angeros”: Puente entre Dios y el hombre.
También “daimones”: ser sobrenatural, genio, ángel. En sánscrito: “angeres”: espíritu divino o celestial; “angaros”: mensajero.
Para los hebreos, ángel es “Malakl” que también significa mensajero.

Los ángeles son espíritus puros, es decir "libres de toda materia", y por lo tanto de naturaleza inmortal.
Ellos existen para glorificar a Dios y ser sus mensajeros... de hecho su función más importante es ésta: ser el nexo entre Dios y el Hombre, y en segundo término proteger a los hombres y velar por su salvación.

La mayoría de las religiones y la Teología reconocen su existencia desde los primeros tiempos a través de escritos bíblicos e históricos.
Para la Iglesia Católica, los ángeles son una "verdad de fe". Su naturaleza espiritual implica que son libres de todas las limitaciones que lo humano -naturaleza física/espiritual- involucra, por lo tanto su respuesta al amor de Dios no necesita tiempo ni reflexión para crecer y madurar, como nosotros.
Los ángeles fueron creados perfectos, de ahí su poder y entendimiento, en cambio nosotros fuimos creados para "perfeccionarnos". Entendiendo esa diferencia esencial entre hombre y ángeles, se entiende que las "almas" no son ángeles, ni viceversa.
Una persona que se muere, no se transforma en ángel o en demonio según su comportamiento en vida.
Por su perfección, los ángeles no tienen la oportunidad de equivocarse, arrepentirse y de ser perdonados. Sólo hubo una oportunidad al principio de los tiempos, cuando Dios les puso una prueba moral para ganar la Felicidad Eterna: ante ésta falló más o menos un tercio del total, que son "miríadas" (millones de millones), y este tercio se compone de los Ángeles Caídos o Demonios.
Los demás ángeles, los que "pasaron" la prueba divina, están organizados jerárquicamente y sirven eternamente al Señor.
 

 

 

 

Los ángeles son una corriente de vida, una de las tantas que existen y coexisten en nuestro vastísimo sistema interplanetario, intergaláctico-cósmico, interdimensional, etc.
Esta corriente de vida maneja y transmite la energía que conocemos como AMOR. Únicos y maravillosos nos conducen continuamente a través de esa energía, atrayendo lo mejor a nuestra vida, como así también una mayor comunicación con el mundo espiritual y otros planos de energías sutiles.

Desde lo humano-religioso se los agrupa en jerarquías o vibraciones (partiendo desde el punto central, Dios) llamadas Coros Angélicos, porque sus voces cantan alabanzas a la Creación componiendo la "música de las esferas" también mencionada por los herméticos como vibración básica del Universo.

 



Los ángeles son espíritus puros, es decir "libres de toda materia", y por lo tanto de naturaleza inmortal. Ellos existen para glorificar a Dios y ser sus mensajeros... de hecho su función más importante es ésta: ser el nexo entre Dios y el Hombre, y en segundo término proteger a los hombres y velar por su salvación.

Los ángeles integran las huestes o ejércitos celestiales, son criaturas puramente espirituales que tienen nombre especial según el oficio que desempeñen.  

 

Los Angeles nos han demostrado que nosotros, los humanos, somos esa parte del Creador más adentrada en la densidad de la materia. Es el reconocimiento que los ángeles hacen del Creador dentro de nosotros lo que los motiva tan profundamente a ayudarnos en nuestra vida. 

 

La creencia en los ángeles es anterior a la religión católica, lo cual indica que traspasa todo culto o religión. Esto nos lleva a la siguiente reflexión: La confianza en la existencia de estos seres divinos, contribuye al crecimiento del hombre en todos sus planos.

 

“Los ángeles son espíritus, pero no por ser espíritus son ángeles, cuando son enviados, se denominan ángeles, pues la palabra ángel es nombre de oficio, no de naturaleza. Si preguntas por el nombre de esta naturaleza se te responde que es espíritu, si preguntas por su oficio se te dice que es ángel, por lo que es, es espíritu, por lo que obra es ángel”.

En los últimos años, creciente número de personas están relatando sus experiencias con entidades angelicales, las cuales han afectado profundamente sus vidas, y en muchos casos las han transformado por completo.

 

Estadísticamente se puede decir que tres de cada cinco personas alrededor del mundo han tenido algún tipo de experiencia sobrenatural. Y, de estas tres, dos han tenido una experiencia con un ángel o una identidad igualmente benéfica. Encuestas recientes han determinado que más del ochenta por ciento de la población del mundo cree en ángeles o en visitaciones celestiales.  

El concepto de una fuerza cósmica personificada como una entidad física y visible en la forma de un ángel se conoce en la antropología como antropomorfización, es decir darle forma humana a algo que no lo es.  

 

Su naturaleza espiritual implica que son libres de todas las limitaciones que lo humano -naturaleza física/espiritual- involucra, por lo tanto su respuesta al amor de Dios no necesita tiempo ni reflexión para crecer y madurar, como nosotros.
Los ángeles no son una invención nuestra o no tienen una realidad espiritual. Al contrario, todo lo que imaginamos y todo lo que creemos, existe, y su existencia está en un plano de inteligencia superior a la nuestra. El ser humano no creó al ángel, simplemente su existencia le fue revelada por un proceso de ósmosis cósmica. Este es el verdadero conocimiento Universal, el cual no esta formulado en conceptos humanos, sino en destellos divinos.

 

Con la llegada de la Era de Acuario, la humanidad enfrenta un renacer místico y espiritual y la conciencia colectiva de la raza comienza a vislumbrar destellos de Luz en su interior y se prepara para recibir su herencia espiritual, que es el reconocimiento de nuestra naturaleza cósmica y todo lo que ésta abarca. Los ángeles son nuestros guías trascendentales en esta odisea que ahora comienza.  

 

 

 

 

 

El mundo tendría un contenido muy pobre si en el existiera solo lo que el hombre puede percibir con sus sentidos externos. 

La misma existencia en un mundo así, sin el pasado ni el futuro, donde la muerte, inceremoniosamente, trunca cualquier iniciativa creadora, todo avance hacia el bien y la felicidad, sería una trágica contradicción.

 

Pero el hombre puede con su razón y sentido espiritual ensanchar notablemente su comprensión del mundo y ver, que además de la parte física, existe un enorme mundo espiritual. El materialismo del fin de siglo pasado (19) y el principio del actual (20), se reía de la sola posibilidad de la existencia de otras formas de vida, además de las que están en la tierra. Sin embargo, gracias al rápido progreso de las ciencias en los últimos 50 años, el horizonte del hombre contemporáneo se ensancha. Ahora sabemos que el Universo, en el cual vivimos, es muy grande, pero no infinito. La misma comprensión del mundo se hizo mas espiritual. Los científicos comprendieron que la materia no representa un sólido inamovible y una existencia eterna, sino es una de las manifestaciones de la energía. La misma, a su vez, puede tomar otras formas completamente diferentes a átomos y moléculas, que conocemos. Por eso, fuera de los límites del mundo visible, pueden existir otros mundos totalmente distintos al nuestro. Estos descubrimientos de la ciencia y los vuelos interplanetarios crearon un movimiento en la literatura y la cinematografía actuales sobre los encuentros con los seres de otras galácticas y mundos. Este entusiasmo ante lo extraño y extraterrestre, desgraciadamente, muy a menudo se mezcla con una fantasía enfermiza y tiene un carácter semidemoníaco. Sin embargo está claro que el hombre contemporáneo tiende a ensanchar los limites de su existencia terrestre.

Como contraparte de toda fantasía y desvaríos de los teósofos y espiritistas; la religión cristiana brinda al hombre actual un concepto claro y sano sobre el mundo espiritual. El cristianismo enseña que además de nuestro mundo físico, existe un gran mundo Angélico. Los ángeles, igual que los humanos, tienen intelecto, la libre voluntad y los sentidos, pero son espíritus incorpóreos. así en realidad, el mundo humano es sólo una gota en el mar de la vida inteligente.  


SERES ANGÉLICOS - SU CLASIFICACIÓN
Están divididos en nueve grupos a los que se denomina Coros, y tienen distintas funciones cada uno.


SERAFINES




El superior directo es el Creador. Son los más cercanos a El y los más hermosos artífices de la belleza. Se los considera la jerarquía más alta de los Angeles; rodean el trono de Dios y lo alaban cantándole "Santo, Santo, Santo".
Se dice que poseen seis pares de alas; dos tapan la cara, dos el cuerpo y las otras dos las utilizan para volar (algunos dicen que se cubren de la luz de Dios).
Sirven al Dios que poseemos en cada uno de nosotros y trabajan especialmente con la energía amor; son conocidos también como cantores o músicos de Dios. Se los representa a veces con instrumentos musicales o cantando; transmiten la frecuencia Amor Impersonal y la sabiduría del amor.


QUERUBINES



Trabajan con la energía Sabiduría y están dirigidos por el Arcángel Gabriel. Se los divide en Querubines del Fundamento y Querubines del Firmamento; custodian los lugares sagrados, sostienen la Creación para que ésta no se destruya. Sostienen las galaxias, los sistemas, las órbitas de los planetas, y hay Querubines sobre dichos planetas, soles y estrellas.

Su nombre deriva del hebreo "Kerub", que se interpreta como "el que intercede" o "el conocimiento en sí mismo".
Se los representa en el período barroco sosteniendo los cielorrasos de una habitación como regordetes alados.
La energía cósmica es transmitida por un Querubín. Trabajan el macro y el microcosmos: nuestra conciencia del infinito.

Los Querubines del Fundamento protegen los lugares sagrados; abriendo poco a poco dichos lugares, que eran secretos y protegidos hasta ahora (ej.: se están descubriendo lugares como templos, tumbas, escritos antiguos, etc.).


TRONOS





Están dirigidos directamente por el Creador y trabajan la energía Poder; manejando el impulso de vida y el impulso creador.
Nuestro Ángel Solar es un trono. El Padre está sentado en un trono. En la mitología se los menciona como carros de fuego o ruedas que conectan el cielo con la Tierra.
Los impulsos son dos: uno gira hacia la derecha y otro hacia la izquierda; son como dos anillos que se entrelazan. Somos nosotros, con nuestras dos polaridades, es decir, el Yin y el Yang.
Nuestra Presencia es nuestro presente continuo en nosotros, el que siempre está, el gemelo sabio, el que siempre estará.
Los Tronos están dentro del grupo de ángeles de mayor tamaño y toman distintas formas; una de ellas, se dice, es la silla del Padre.



DOMINACIONES




El superior directo de las Dominaciones es el Arcángel Rafael. Trabajan con el rayo verde; son sanadores e integradores en los niveles físico, emocional y mental. Transmiten técnicas y conocimientos necesarios para la sanación, ya sea para los humanos como para el planeta y todos sus reinos (mineral, vegetal, animal). Transmutan lo enfermo por lo sano; son ángeles que protegen los hospitales, los trabajos de yoga y meditación. Son seres celestiales que gobiernan las actividades de todos los grupos angélicos inferiores a ellos.

Se los puede invocar para todo caso de enfermedad, ya sea física, emocional o mental. Manifiestan la sanación, la verdad, la concentración, la consagración y fundamentalmente la perfección.
Se los llama también los enjoyados, los médicos del cielo, etc.; sus ropajes son blancos o verdes con piedras preciosas, y sus alas son de color tiza.

Estos ángeles exaltan la belleza, la educación, la música, el arte, la sabiduría, el amor. Transmutan todo lo bueno para nosotros.



VIRTUDES



Trabajan con la energía de sabiduría y el director es Dios. Se caracterizan por ser pequeñas y muchas, y traen rápidamente energía espiritual. Son hacedoras de milagros; trasladan la luz al planeta, son muy rápidas.
Transmiten mayor cantidad de energía espiritual en menor tiempo. Se les quita figura por su rapidez, por eso generalmente se las simboliza como una carita con alas; traen la respuesta de Dios en situaciones extremas.
Traen la energía búdhica necesaria para que se realice lo que el ser considera un milagro, por ejemplo una resurrección, alguien imposibilitado de caminar y que comienza a hacerlo, etc. Producen una transformación en la materia.
Son conductores de todas las frecuencias espirituales (todos los colores).
Cuando enviamos luz al planeta, son las virtudes las que intervienen. Pertenecen al plateado que es la vibración más alta del rayo blanco (energía fría). A medida que más grupos humanos aprendan a trabajar con las virtudes, habrá una mayor infusión de energía espiritual disponible para nuestro planeta.


PODERES Y POTESTADES


Son ángeles guerreros y se los representa con armaduras; son el ejército del Padre. El jefe o príncipe es el Arcángel Miguel, y trabajan con el rayo azul.
Desde este coro se coloca sobre cada ser un Ángel de Protección con el propósito de proteger la materia, que lo acompaña durante todas las vidas desde el momento en que aparece por primera vez como humano. Luchan contra el plano astral más denso y se los invoca para librarse de entidades y pensamientos negativos.
Equilibran y reconcilian los opuestos (por ejemplo, donde hay oscuridad buscan la luz). Es un coro muy grande y de él depende el equilibrio entre el bien y el mal.
A este coro pertenecen los Angeles del Nacimiento y los Ángeles de la Muerte, que son los que acompañan al ser cuando viene a este plano y también lo llevan de vuelta, ayudando a despegar sus cuerpos de este plano.
Este coro angélico tiene a su cargo que nunca el mal supere al bien.



PRINCIPADOS



Están dirigidos por el Arcángel Uriel. Desde este coro es colocado sobre cada ser un ángel con el propósito de suministrarle todo lo que pueda necesitar.
Son los grandes ángeles que rigen los reinos elementales y los contienen dentro del orden divino; son los guardianes de los grandes grupos, de los países y naciones, de las ciudades, de nuestro barrio, nuestra manzana, nuestra casa, animales y plantas. También son ángeles integradores; acuden según nuestras necesidades o en momentos de desesperación.
Dentro de los Principados existen y trabajan nueve coros más (sólo para el reino humano) que cumplen distintas actividades: hacer trabajos internos para la contemplación; desarmar energías del plano astral denso; para aquietamiento pre-meditativo; para lograr quietud en situaciones que se viven como extremas; para adquirir fuerzas y resolver situaciones sin temor, etc.
Nos dan discernimiento, son ejecutores del dar. Sus virtudes son servicio, suministro, serenidad, paz y sanación psicosomática. Hay que pedirles todo lo que queremos sin pensar en cómo lo queremos.
Los Principados también atienden a los reinos mineral, vegetal, animal y humano.




ARCÁNGELES



Son corrientes de vida independientes de los ángeles y los elementales.
Son los ángeles superlumínicos, mensajeros que llevan los decretos divinos; están considerados como los intercesores más importantes entre Dios y los humanos. También los llaman los mensajeros de Dios y son los que comandan las legiones del cielo en su constante batalla con los hijos de las tinieblas (se cree que en algún momento fueron como humanos, pero no se sabe cuántas ruedas kármicas atrás).
El contacto con el mundo angélico es un contacto directo con la Conciencia Cósmica, con la frecuencia Amor, y es en sí mismo Alegría. Están dirigidos directamente desde el plano búdhico, por el Padre.
Los arcángeles son los seres más evolucionados junto a los Elohims. Son co-creadores del Universo. De esta rueda kármica el más antiguo de todos es el Arcángel Miguel.
El Príncipe de los Arcángeles es Miguel, por ser el más antiguo. La mayor triangulación la componen el Arcángel Miguel, el Arcángel Jofiel y el Arcángel Chamuel.
El Corán reconoce a cuatro arcángeles, pero sólo menciona a Gabriel y a Miguel; mientras que las fuentes judeo-cristianas están de acuerdo en que son siete y los más conocidos son Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel que dirigen cuatro coros. Hay otros además de éstos.
Los principales son siete, tienen libre albedrío y pueden presentarse sin ser convocados:

MIGUEL: es el jefe de los Poderes y las Potestades. Es para protección y para no tener negatividad.

JOFIEL: representa la Sabiduría Divina; es el rayo amarillo.

CHAMUEL: está relacionado con el confort y el amor impersonal; es el rayo rosa.

GABRIEL: es la energía de equilibrio, la belleza y el arte; es el rayo blanco.

RAFAEL: es el médico de Dios; representa la sanación de las enfermedades físicas. Es el rayo verde.

URIEL: es suministro, paz; cura enfermedades psicosomáticas. Es el rayo oro-rubí.

ZADQUIEL: trabaja la transmutación, es organización. Rayo violeta.


Arcángeles


Los 4 más conocidos son; Rafael, Uriel, Gabriel y Miguel. El nombre de los otros 3 es un misterio.
Los arcángeles dirigen el ejercito celestial en contra de Satanás y sus ángeles caídos.


Gabriel

Es uno de los 7 arcángeles. Su nombre significa Dios es mi Fuerza. Ha sido conocido por traerle mensajes y noticias a la humanidad. En la religión del Islam a Gabriel se le conoce como Jibril.
Se le representa con el lirio o con una trompeta, con la que anunciará la segunda venida.

Rafael


Su nombre quiere decir Brillo de Sanación. Tiene la capacidad de sanar cualquier enfermedad a los humanos. Se dice que le dio a Noé un libro médico que contenía la cura para todas las enfermedades.
Se le representa con una serpiente, que es el símbolo de la sanación, una flecha, una vasija de bálsamo, el color naranja y el azul claro.


Uriel


Su nombre significa Fuego de Dios. Junto a Miguel, posee las llaves del Infierno y los Abismos, y no abrirá estas puertas hasta el Día del Juicio Final. Se le representa con el Fuego.


¿Quién es San Miguel Arcángel?

San Miguel es uno de los siete arcángeles y aparece en la Biblia, al igual que Gabriel y Rafael. La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama Príncipe de la Milicia Celestial.

Miguel quiere decir: ¿Quién como Dios?. Es decir: ¿quién es tan grande, tan amable y justo como Dios?. Conociendo el significado de su nombre tal vez nos preguntemos: ¿quién es San Miguel?, ¿de qué o de quién nos protege?, ¿cuál es su misión?

Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento. Es representado como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su pie sobre el enemigo infernal, amenazándole con su espada o traspasándolo con su lanza. Suele representárselo con una balanza, pues es defensor de la justicia y su fiesta es la más antigua de las instituidas en honor de los ángeles, la única que se celebraba en los primeros tiempos.

La cristiandad, desde la Iglesia primitiva, lo venera como quien derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo. Es reconocido como guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector de los cristianos contra los poderes diabólicos. Es conocido como el ángel de la plegaria y de la adoración y, finalmente, presentador de las almas de los difuntos a la luz del Paraíso, “la luz santa prometida a Abraham y a su descendencia”. En la liturgia, la Iglesia nos enseña que este arcángel está puesto a custodiar el paraíso y llevar a él a aquéllos que podrán ser recibidos allí. A la hora de la muerte, se libra una gran batalla, ya que el demonio tiene muy poco tiempo para hacernos caer en tentación, o desesperación, o en falta de reconciliación con Dios. En este momento, San Miguel, está al lado del moribundo defendiéndolo.

San Miguel es nuestro protector y para cumplir la misión de protector es necesaria, además de del poder, otra cualidad: la bondad. Su bondad, es tan grande como su poder. Bajo sus órdenes, todos los ángeles trabajan por la protección de los hombres. Ahora cabría preguntarnos: ¿nosotros nos empeñamos tanto como ellos en nuestra propia salvación?

Por otro lado, San Miguel es nuestro modelo. Modelo de recogimiento y de unión con Dios. Es modelo de inocencia y de pureza, no tiene sino pensamientos y deseos santos, modelo de humildad, confiesa que Dios lo es todo y que toda persona debe quitar de sí el orgullo, la ambición y la vanidad. Es también modelo de celo. Sólo aspira a hacer amar a Dios y a Jesucristo, su hijo. San Miguel es modelo de dulzura

El procede en todas sus acciones con perfecta calma y nos muestra claramente que la modestia, la dulzura y la paciencia son las mejores armas contra nuestros enemigos

En San Miguel encontramos el modelo de todas las virtudes.

Se nos enseña en la tradición que San Miguel preside el culto de adoración que se rinde al Altísimo y ofrece a Dios las oraciones de los fieles simbolizadas por el incienso que se eleva ante el altar. La liturgia nos presenta a San Miguel como el que lleva el incienso y está de pie ante el altar como nuestro intercesor y el portador de las oraciones de la Iglesia ante el Trono de Dios. También hay que notar las apariciones marianas que han incluido manifestaciones de San Miguel, su relación con la Eucaristía, y a la adoración debida a Jesús Eucarístico y a la Santísima Trinidad.

San Miguel en las Sagradas Escrituras

En el Antiguo Testamento:

En el libro de Daniel, Dios envía a San Miguel para asegurarle a Daniel su protección (Dn. 10,13 - 12,1) y guiar al pueblo de Israel por el desierto.

En el libro del Exodo (23,20), el Señor dijo a los Israelitas: Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz....

En Judas 9, se observa a San Miguel altercando con el diablo y disputándose el cuerpo de Moisés, que había muerto. En obediencia al mandato de Dios, San Miguel escondió la tumba de Moisés, ya que la gente y también Satanás querían exponerla para llevar a los Israelitas al pecado de idolatría.

También se hace alusión a San Miguel en: 2 Mac. 11,6 y 15,22.

En la actualidad, los judíos invocan al Arcángel Miguel como el principal defensor de la sinagoga y como protector contra sus enemigos. En la fiesta de la expiación concluyen sus oraciones diciendo: «Miguel, príncipe de misericordia, ora por Israel».

En el Nuevo Testamento:

Aquí también el papel de San Miguel es muy importante pues continúa su poderosa defensa. Con sus ángeles, libra la batalla victoriosa contra Satanás y los ángeles rebeldes, los cuales son arrojados del cielo. Es por eso venerado como guardián de la Iglesia. Entonces se libró una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron con el Dragón y éste contraatacó con sus ángeles, pero fueron vencidos y expulsados del cielo... Apoc. 12,7-9.

El honor y la veneración a San Miguel, ha sido parte esencial de la vida de la Iglesia desde sus inicios. Se le han atribuido innumerables beneficios espirituales y temporales. El emperador Constantino atribuyó a este arcángel las victorias sobre sus enemigos y por ello le construyó cerca de Constantinopla una magnífica iglesia en su honor que se convirtió en lugar de peregrinación, donde muchos enfermos recibieron sanación por la intercesión de San Miguel.


¿Por qué necesitamos a San Miguel?

Como remedio contra los espíritus infernales que se han desencadenado en el mundo moderno, somos llamados a invocar y buscar la ayuda de San Miguel. Dice el Cardenal Mermillod: En estos tiempos, cuando la misma base de la sociedad está tambaleándose como consecuencia de haber negado los derechos de Dios, debemos revivir la devoción a San Miguel Arcángel y con el gritar: ¡¿Quién como Dios?!

La veneración a San Miguel es el más grande remedio en contra de la rebeldía y la desobediencia a los mandamientos de Dios, en contra del ateísmo, escepticismo y de la infidelidad. (San Francisco de Sales)

Precisamente, estos vicios son muy evidentes en nuestros tiempos. Más que nunca necesitamos la ayuda de San Miguel en orden a mantenernos fieles en la Fe. El ateísmo y la falta de fe han infiltrado todos los sectores de la sociedad humana. Es nuestra misión como fieles católicos confesar nuestra fe con valentía y gozo, y demostrar con celo nuestro amor por Jesucristo.

Como individuos, como naciones, como Iglesia, estamos en gran batalla espiritual. Es nuestro deber de amor usar todas las armas espirituales para batallar con amor, fortaleza y astucia. La Virgen dijo a la Venerable María Agreda: Mi hija, no hay palabras humanas que puedan describir el horror del mal que hay en Lucifer y en sus secuaces; y cómo sus dardos están dirigidos a la destrucción del hombre. Su gran malicia, su astucia, sus mentiras, sugerencias, sus insinuaciones y tormentos se dirigen a la mente y al corazón humano. El trata de aplastar toda obra buena, de destruirla, de esconderla. Toda la malicia que su mente es capaz de poseer quiere inyectarla en las almas. Contra estos ataques, Dios nos da su protección: si el hombre tan solo cooperara y correspondiera.

En 1994, antes de la Conferencia en el Cairo, donde se determinaban temas de gran impacto para el futuro moral y social de la humanidad, Su Santidad Juan Pablo II, pidió a todos los fieles católicos, que rezáramos la oración a San Miguel por la intención de esa conferencia.

Si en tiempo de tentación, tenemos el coraje de reprender al maligno y clamar la asistencia de San Miguel, el príncipe de la milicia celestial, el enemigo por seguro saldría huyendo. Si deseamos tener su protección, debemos imitar sus virtudes, especialmente su humildad y su celo por la gloria de Dios.

 

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